viernes, 5 de diciembre de 2008

La tribu de las seis

Son solo unos minutos más tarde de las 5 la mañana; toda Barcelona descansa. ¿¿Toda?? ¡¡No!!

Una docena de incondicionales miembros de la tribu del C.A.Running se preparan para su entrenamiento; desafían sin dudar al sueño y se enfrentan a la pereza saltando de la cama. Son ya las 6 de la mañana y el sol se resiste a salir, pero es la hora de asamblea. La tribu se agrupa y se prepara para explorar las nuevas rutas y los recónditos caminos que se abren en el bosque barcelonés.

El C.A.Running es un imponente batallón de más de 140 guerreros, pero la legión de valientes madrugadores nunca sobrepasa la veintena. Es de recibo destacar a algunos de los héroes que componen este grupo de élite.

David Segarra El MONSTRUO David es uno de los guías y líderes indiscutibles de la tribu. Es el encargado de planificar y estudiar los caminos, así como de conducir al resto del grupo por rincones que solamente él conoce. No existe esquina o callejuela de la jungla barcelonesa dónde no haya librado una árdua batalla, o no tenga una increíble historia que contar. Son éstas sus historias las que entretienen al resto de la tribu durante su recorrido diario. Se dice de él que se mueve como un lince en el asfalto, pero que la montaña todavía le resulta un terreno hostil.
Manuel Muñoz ROBIN - El MESETARIO - PECHITO PALOMA Manolo nació en la meseta castellana y tiene genes blancos, pero ese gran handicap no le impide ser un gran guerrero y un todavía mejor compañero. Sus entrenamientos preprepados metódicamente le han convertido en un luchador hábil y duro en la batalla. Los chistes, las ocurrencias, las imitaciones y los refranes de su interminable repertorio le han permitido ser nombrado juglar de la tribu.
Rafael Villalba AFA- El ABUELO Rafa es el patriarca y uno de los ancianos de la tribu. Curtido en sus mil batallas ya libradas durante lustros, sigue siendo valiente y correoso en la pelea cuerpo a cuerpo. Su estado de forma es envidiable gracias a un pacto con el diablo que hace que por él no pase el tiempo. Todos los jóvenes aprendices de la tribu quieren ser de mayores como él.
Fernando Zurita ESMORZATOR - PERCHERON - DESPACIET Zuri es el destacado cazador y cocinero de la tribu: conoce y memoriza todos los rincones de Barcelona donde se puede conseguir comida. Gran gourmet y divertido en el trato, no perdona un pantagruélico almuerzo tras el exigente entrenamiento o la sangrienta batalla. La fuerza y su larga zancada le permiten moverse y resistir por tierra y asfalto.
Txema Colomer TIJERITAS - El FAUNO Txema es el encargado de las mazmorras, el carcelero de la tribu. Como druida hechicero, posee un sinfín de conocimientos acerca de todas las pócimas y ungüentos que ayudan a mitigar el dolor del guerrero. La montaña es su hábitat natural, sabe orientarse mirando la luz de los astros y su máxima es que el camino más corto siempre es la línea recta.
Xavi Capdevila CAPI En tiempos de paz, Xavi es el sastre que confecciona las vestimentas y armaduras de la tribu. Su coraje, resistencia y mentalidad son inigualables: puede enfrentarse a sus enemigos 24 horas seguidas en tartán, recorrer 100 kilómetros en asfalto, o realizar interminables travesías de incontables kilómetros por montaña. Su práctica habitual es de doblar sus sesiones de adiestramiento, para luego así luchar, luchar, luchar y nunca desfallecer en la batalla.
Carles Farré El BOTXI Carles es el gran explorador de la tribu: 78 batallas libradas, 78 batallas ganadas sobre sus piernas. No hay rincón en el mundo donde no haya luchado y su carácter y experiencia alienta a sus compañeros más jóvenes.
Pere de la Rosa El NEGRE Adiestrado en el arte de la guerra y de la danza Haka por los maoríes, es el bardo y un indispensable animador de la tribu. Su repertorio de canciones populares no conoce límites. Si un compañero necesita aliento en los últimos instantes de un combate, él está siempre dispuesto a ayudar y empujar con su ánimos.
Celia Merchán La MUJER BIÓNICA Celia es la única fémina y por tanto reina de la tribu de las seis. Muy discreta pero constante en su preparación diaria, siempre embauca y hechiza al enemigo con una encantadora sonrisa. Muy orgullosa cuando desenpolva el hacha de guerra, acumula sin cesar coronas de laurel en las batallas.
Jordi Balagué El ROTO Jordi es el jardinero de la tribu. Herido y lesionado una y cien veces en los combates, su mala suerte parece no tener fin. Sin embargo, su firme voluntad y su coraje le permiten estar siempre en primera línea cuando las espadas están en alto, o cuando hay que defender las señas de identidad de su pueblo.
Toni de las Heras El TAKI- MORTADELO Toni fue admitido recientemente en la tribu del C.A.Running, y se ha convertido rápidamente en un feroz luchador. Afrontando a vida o muerte la prueba de acceso, sufrió un pequeño susto en forma de taquicardia; fue a consultarlo a un curandero novel, cuya única y brillante idea fue... ¡ingresarlo en el hospital!
Pedro López MINIMOY Pedro fue tomado prisionero tras una batalla contra la tribu de los pigmeos, pero desde tiempo atrás y gracias al trato recibido por sus captores, lucha al lado de sus compañeros del C.A.Running.

martes, 11 de noviembre de 2008

Behobia - San Sebastian

El atletismo español de alta competición vive días complicados y un futuro más que incierto tras el varapalo de Pekin-2008. Sin embargo, el atletismo popular ha vivido en España un boom que provoca una altísima participación en todas las carreras, desde las de 10 kilómetros, hasta el mismísimo y exigente maratón. La Behobia-San Sebastián, del pasado 9 de noviembre, de unos 20 kilómetros, es una prueba del auge de una disciplina que se ha convertido en algo más que una manera de mantenerse en forma o de llevar una vida saludable. No es sencillo establecer los puntos de conexión para que esta práctica masiva derive en una mejora de la alta competición; no lógicamente en cuanto a los deportistas, sino en la creación de un público actualmente casi inexistente. Un hecho que, por ejemplo, despierta cierta inquietud en Barcelona, sede del próximo Campeonato de Europa del 2010.

El fenómeno de la Behobia, como es conocida la carrera guipuzcoana, es paradigmático de ese resurgir de las carreras populares, que engloban a un pelotón de corredores que mayoritariamente superan los 30 años. La carrera fue fundada en 1919 pero hasta 1979 solo disputó 14 ediciones; en 1978 llevaba 14 años sin organizarse. Fue entonces cuando el Club Deportivo Fortuna de la capital donostiarra decidió dar un empujón a su carrera. Desde los 1.000 participantes que se dieron cita en 1979 la carrera no ha dejado de crecer, hasta el punto de que en una sola semana del pasado mes de mayo agotó este año el número de inscripciones, más de 16.000.

Y lo hace gracias a que desde Behobia, a las afueras de Irún, hasta San Sebastián el corredor se siente siempre acompañado por un público generoso, entregado y entusiasta que le hace sentir como si fuera un ciclista en una de esas etapas de montaña del Tour.

El espectador de la Behobia es único y apoya al fondista hasta en un tramo de autopista situado entre el kilómetro 7 y 8, que lleva al alto de Gaintxurizketa, en el que tiene que subir de lo lindo, o cuando vuelve a empinarse la calzada camino de Mirakruz, en el 17. Animan y aplauden hasta poner la piel de gallina. Esos aficionados se entregan tanto o más con el corredor que invierte dos horas como con el ganador de esta 44ª edición, Chema Martínez, campeón europeo de 10.000 y maratoniano olímpico.



La Behobia está en condiciones de alcanzar los 20.000 participantes. Esos 20.000 corredores no harían más que corroborar el puesto hegemónico que ocupa esta carrera entre las pruebas que exigen algo más que la voluntad y unas zancadas ocasionales, como es una distancia de 20 kilómetros. Porque entre Behobia y la capital guipuzcoana se respira atletismo, deporte popular en esencia pura.


martes, 29 de julio de 2008

Ultra Trail Aneto

“Extrema” és segurament la millor paraula que defineix la travessa “Ultra Trail Aneto” que quatre privilegiats membres del C.A. Running vam tenir l’oportunitat de gaudir el passat 19 de juliol. Extrema és la bellesa dels paratges naturals del Parc Posets-Maladeta on transcorre la cursa, i extrema és la duresa de la prova: 64 kilòmetres de recorregut d’alta muntanya al voltant del pic més alt dels Pirineus, l’Aneto, i 3500 metres de desnivell positiu acumulat.




Feia més de dos mesos que en Txema Colomer, en Xavi Capdevila, en Fernando Zurita i jo ens haviem apuntat a la primera edició d’una prova que havia aixecat una enorme expectació. Les inscripcions es van exhaurir en només 38 minuts que van romandre obertes! Personalment, feia temps que una cursa no em feia tanta il·lusió.

Divendres 18 de juliol després de dinar: cotxe i cap a Benasque. Arribem al càmping a darrera hora de la tarda i muntem ràpidament la tenda gràcies a l’expertesa d’en Txema i sota la “inestimable supervisió” d’en Zurita. Prenem un bon plat de pasta i pizza per sopar i ràpidament als sacs a descansar.

Ha arribat el gran dia! S’ha d’esmorzar bé. Ens espera un gran esforç que uns boníssims “panedons”, que en Zurita ha portat de Tamarit per l’ocasió, ens ajudarà a superar. Una última (potser la vintena vegada!) revisió de tot el material que hem de dur a les motxilles i cap a la línia de sortida.



L’ambient muntanyenc és impressionant. Quasi 500 persones preparades per afrontar el repte de completar la travessa en menys de 24 hores, superant onze estrictes controls horaris de pas, i en total autosuficiència. Farem dos grups: en Txema, en Xavi i jo d'una banda, i en Fernando Zurita i en Pol, antic alumne i amic d'en Txema, per darrera. Ens retrobarem a l'arribada. Ens desitgem tots bona sort. Abraçades.

Sortida. Cap corredor camina. Tothom comença a trotar. Fem una volta pels carrerons del poble de Benasque, on un munt de familiars i amics dels corredors i altres espectadors ens acomiaden amb uns aplaudiments i ànims que ben segur necessitarem.

Tot just sortir del nucli urbà agafem una pista que ens porta ràpidament al GR11 seguint el riu Éssera. És una ascensió molt suau que ens dirigeix al Pla de Senarta on hem de fitxar el primer control de pas; la temptació de córrer més ràpid és forta, però la veu de la consciència (o era potser la d’en Txema?) ens diu que hem de dosificar l’esforç.

Primera dificultat de la travessa: entrem en un espectacular bosc de pins seguint el GR11, i sense deixar de pujar, tornem a la pista fins el Pont de Corones, on es troba el segon control. Fem una paradeta molt ràpida per omplir els bidons d'aigua en un torrent: ens espera ja la pujada al Coll de Ballibierna, el segon punt més alt (2728 metres) del recorregut.

L'ascens al Coll de Ballibierna es tan dur i llarg com espectacular. La pista es transforma poc a poc en un camí, que passant a la vora de diferents llacs, es troba parcialment cobert de neu. Unes relliscades més endavant, el camí acaba en uns grans bloc de pedra, que fan que les mans siguin tant indispensables com les cames per continuar pujant. L'esforç de la pujada es veu ràpidament compensat per la panoràmica impressionant que es pot observar des de d'alt del coll. Tercer control assolit.

Toca baixar. El gruix de la neu és considerable de l'altra banda del coll. Tenim dues opcions: caminar assegurant cada pas i baixar lentament, o bé cul a terra i lliscar avall. Decisió unànime: tobogan fins on acabi la neu. La resta d'aquest primer descens es fa per un camí bastant còmode que arriba fins l'Estany de Llauset. Les aigües de l'estany son cristal·lines i la temptació de ficar-s'hi dins, enorme. Quart control.

Tornem a tenir un "mur" davant fins al Coll d'Angliòs; son pocs metres de desnivell però la pendent és brutal en el camí cavat a la roca. El descens a continuació fins l'Estany d'Angliòs és molt tècnic i s'ha d'anar amb molta precaució per no caure. Des de l'estany, comencem un llarguíssim descens que ens ha de conduir, pel mig d'un dens bosc, fins al fons de la vall de Salenques. Pedres, arrels, fang, bassals i mosquits fan que el descens no sigui precisament senzill. Cinquè punt de pas.

El tram que hem d'afrontar ara és amb tota certesa el que dóna el qualificatiu de "ultra" a aquesta travessa al voltant de l'Aneto. Haurà de passar segurament molt de temps fins que hagi d'afrontar una pujada més dura que la del Coll de Salenques. Son "només" 8 kilòmetres, però amb més de 1200 metres de desnivell positiu. Els primers passos son per un corriol forestal molt espès, però ràpidament i a mesura que guanyem alçada, els arbres i l'herba desapareixen i deixen pas a grans blocs de pedra, alguns d'ells inestables, i neu dura. Tenim el Coll de Salenques, majestuós, just davant de nosaltres. "Fins allà dalt hem de pujar?!", sembla preguntar-se tothom. L'ascens és llarguísim i brutal; ens hem de guanyar cada metre, cada pas endavant és una victòria. Peus, mans, genolls, bastons: tot és indispensable per pujar i avançar. En Txema, en Xavi i jo ens anem separant involuntàriament; cadascun farà la guerra pel seu compte. La neu em desespera: un pas endavant, relliscada, i dos endarrere. "Quan falta per arribar a dalt?". Més i més grans blocs; milers o milions d'ells per endavant. Passem companys (aquí no es pot dir pròpiament "corredors") que s'han aturat a recuperar-se; vaig veure que algun d'ells vomitava; altres immòbils, havien d'estirar-se en alguna gran pedra i respirar. "Ànims, ja queda menys!". Grimpada final: ja tenim el coll a prop però no està tot fet; queda potser la part més perillosa, una veritable paret. Pujo, no miro enrere, pujo, pujo, pujo...

Les sensacions que tinc en arribar a dalt, i veure com la vall s'obre davant de mi de l'altre costat del coll, son indescriptibles, i les guardo egoistament per mi. Decideixo aturar-me uns segons i gaudir plenament d'aquest moment. Extasiat, quasi m'oblido de fitxar el sisè control: tres hores i trenta minuts per fer els últims 8 kilòmetres i arribar al punt més alt!

En arribar a meta sabrem que molts, moltíssims participants han quedat tallats en aquest punt del recorregut; per la seva seguretat, l'organització no els va permetre atacar aquest tram de nit, i malauradament van haver de plegar i ser evacuats.

Tot allò que puja, ha de baixar! Ara hem d'afrontar un fort descens. Primer tram: pendent molt pronunciada i amb molta neu. Hi ha una corda instal·lada per ajudar-se a baixar, però decidim una altra vegada que és millor ficar el cul a terra i lliscar avall. Quan la pendent es fa més suau i impossibilita el tobogan, continuem corrent, encara a sobre de la neu. A mesura que baixem la cota, aquesta es fa més tova i ens fa avançar amb molta més precaució, ja que és fàcil enfonsar-se i fer-se mal als turmells. Tornem a pujar una mica fins la Colladeta de Barrancs i passem després per sota de la glacera de l'Aneto. El descens fins el Pla d'Aigualluts és molt llarg, però es torna poc a poc més còmode. Setè control.

Encara queden 19 kilòmetres per arribar, que tot i que tendeixen al descens per pistes forestals i algun corriol, haurem d'afrontar de nit. Encenem el frontals i la llum vermella de darrere i intentem agafar un bon ritme de cursa (aquell que el cansament acumulat ens permet). De nit a les fosques, i amb les més d'onze hores que portem de travessa, perdo una mica la noció del temps. Passem, un darrera de l'altre, sense aturar-nos ja ni un segon, el vuitè, novè i desè controls de pas, situats a l'Hospital i als Banys de Benasque. Passem per una zona de càmpings, on uns pocs campistes ens recompensen amb els seus crits i els seus aplaudiments. "Moltes gràcies!" a tots aquests espectadors anònims.

Agafem una pista paral·lela a la carretera i al cap de pocs minuts ja podem veure el reflexe de les llums de Benasque. "Companys, ho tenim fet!". La gent que seu a les terrasses ens premia també amb els seus crits. Arribem a meta, tretze hores i mitja després. Alguns ploraran. La resta també gaudirà a la seva manera.



Ens quedem una estona veient com arriben a meta uns quants participants més, però la nit es fresca, i suats i exhaurits com estem, el cos ens demana una dutxa calenta i un molt merescut descans. Tornem al càmping, feliços i comentant alguns detalls de la travessa: potser encara no som del tot conscients d'allò que hem fet.
Tot just ficar-nos a la tenda i als sacs, el cel ens sorprèn oferint-nos tot un espectacle de llamps i trons, acompanyat de pluja, pedra i vent. En Txema, en Xavi i jo vam tenir un pensament comú. "Pobres Zurita i Pol, encara deuen córrer!". La tenda aguanta afortunadament el vent i no surt volant. Ens adormim ràpidament. Estava tant cansat, que res no va interrompre el meu son fins que en Zurita va obrir la cremallera de la tenda, i ens va exclamar, literalment: "¡Puto Salenques! ¡Si lo sé, no vengo!". No m'ho crec. Era tan feliç i el seu orgull era tan gran com el de la resta de 170 valents que van acabar la primera edició d'aquesta increïble Trail de l'Aneto.

miércoles, 16 de julio de 2008

¿El Negre o Reyes Estévez...?

Como mínimo, es un parecido razonable... ¿Colaría que Reyes Estévez me ha hecho de liebre?

martes, 15 de julio de 2008

Esos locos que corren...


Yo les conozco. Les he visto muchas veces. Son raros.

Algunos salen temprano por la mañana y se empeñan en ganar al sol. Otros se insolan a mediodía, se cansan por la tarde o intentan que no les atropelle un camión por la noche. Están locos. En verano corren, trotan, sudan, se deshidratan y finalmente se agotan... sólo para disfrutar del descanso. En invierno se tapan, se abrigan, se quejan, se enfrían, se resfrían y dejan que la lluvia les moje la cara.

Yo les he visto. Pasan rápido por la rambla, despacio entre los árboles, serpentean caminos de tierra, trepan cuestas empedradas, trotan por la calzada de una carretera perdida, esquivan olas en la playa, cruzan puentes de madera, pisan hojas secas, suben cerros, saltan charcos, atraviesan parques, se enfadan con los coches que no frenan, hacen ladrar a un perro y corren, corren y corren. Escuchan música que acompaña el ritmo de sus piernas, escuchan a las gaviotas, escuchan sus latidos y su propia respiración, miran hacia delante, miran sus pies, huelen el viento que pasa por los eucaliptos, la brisa que sale de los naranjos, respiran el aire que llega de los pinos y entreparan cuando pasan frente a los jazmines.

Yo les he visto. No están bien de la cabeza. Usan camisetas traspirables y zapatillas de marca. Sudan camisetas, se ponen gorras y miden una y otra vez su propio tiempo. Están tratando de ganar a alguien. Trotan con el cuerpo flojo, pasan a la del perro blanco, giran después de la columna, buscan una fuente para refrescarse... y siguen. Se inscriben a todas las carreras... pero no ganan ninguna. Empiezan a correrla la noche anterior, sueñan que trotan y por la mañana se levantan como niños el Día de Reyes. Han preparado la ropa que descansa sobre una silla, como lo hacían en su infancia en víspera de vacaciones. El día antes de la carrera comen pasta y no beben alcohol, pero se premian con descaro y con asado apenas termina la competición. Nunca pude calcularles la edad pero seguramente tienen entre 15 y 85 años. Son hombres y mujeres.

No están bien. Se apuntan en carreras de ocho o diez kilómetros y antes de empezar saben que no podrán ganar aunque falten todos los demás. Estrenan ansiedad en cada salida y unos minutos antes del disparo necesitan ir al baño. Ajustan su cronómetro y tratan de ubicar a los cuatro o cinco a los que hay que ganar. Son sus referencias durante la carrera: 'Cinco que corren parecido a mí'. Ganar únicamente a uno de ellos será suficiente para dormir toda la noche con una sonrisa. Disfrutan cuando pasan a otro corredor... pero le alientan, le dicen que falta poco y le piden que no afloje. Preguntan por el puesto de avituallamiento y se enojan porque no aparece. Están locos. Ellos saben que en sus casas tienen todo el agua que quieran, sin esperar que se la entregue un niño que levanta un vaso cuando pasan. Se quejan del sol que les mata o de la lluvia que no les deja ver. Están mal. Ellos saben que allí cerca está la sombra de un sauce o el resguardo de un techo.

No las preparan... pero tienen todas las excusas para el momento en que llegan a la meta. No las preparan... porque son parte de ellos. El viento en contra, no corría ni una gota de aire, el calzado nuevo, el circuito mal medido, los que empiezan caminando por delante y no te dejan pasar, el cumpleaños al que fuimos anoche, la llaga en el pie derecho de la costura del calcetín nuevo, la rodilla que me volvió a traicionar, arranqué demasiado rápido, no dieron suficiente agua, al llegar iba a esprintar pero no quise. Disfrutan al partir, disfrutan al correr y cuando llegan disfrutan de levantar los brazos porque dicen que lo han conseguido. ¡Qué ganaron una vez más! No se dieron cuenta de que quedaron detrás de un centenar o un millar de personas... pero insisten en que volvieron a ganar.

Son raros. Se inventan una meta en cada carrera. Se ganan a sí mismos, a los que insisten en mirarles desde la valla, a los que los miran por televisión y a los que ni siquiera saben que hay locos que corren. Les tiemblan las manos cuando se pinchan la ropa al colocarse el dorsal, simplemente por que no están bien. Les he visto pasar. Les duelen las piernas, se acalambran, les cuesta respirar, tienen pinchazos en el costado... pero siguen. A medida que avanzan en la carrera los músculos sufren más y más, la cara se les desfigura, el sudor corre por sus caras, los pinchazos empiezan a repetirse y dos kilómetros antes de la llegada comienzan a preguntarse qué están haciendo allí. ¿Por qué no ser uno de los cuerdos que aplauden desde detrás de la valla?

Están locos. Yo les conozco bien. Cuando llegan se abrazan a su mujer o a su esposo que disimulan por puro amor el sudor de su cara y de su cuerpo. Les esperan sus hijos y hasta algún nieto o algún abuelo les pega un grito solidario cuando atraviesan la meta. Llevan un cartel en la frente que se enciende y se apaga diciendo "Llegué; Misión Cumplida". Apenas llegan beben agua y se mojan la cabeza, se tiran en la hierba a reponerse pero se levantan enseguida porque les saludan los que llegaron antes. Se vuelven a tirar y otra vez se levantan porque van a saludar a los que llegan después que ellos. Intentan tirar una pared con las dos manos, suben su pierna desde el tobillo e intentan tocar su rodilla con la cabeza, abrazan a otro loco que llega más sudado que ellos.

Les he visto muchas veces. Están mal de la cabeza. Miran con cariño y sin lástima al que llega diez minutos más tarde, respetan al último y al penúltimo porque dicen que son respetados por el primero y por el segundo. Disfrutan de los aplausos aunque vengan cerrando la marcha ganando solamente a la ambulancia o al tipo de la escoba. Se agrupan por equipos y viajan 200 kilómetros para correr 10. Compran todas las fotos que les sacan y no advierten que son iguales a las de la carrera anterior. Cuelgan sus medallas en lugares de la casa en que la visita pueda verlas y tenga que preguntar.

Están mal. -Esta es del mes pasado- dicen tratando de usar su tono más humilde. -Esta es la primera que gané- dicen omitiendo informar que esa se la entregaban a todos, incluyendo al que llegaba último y al guardia de tráfico.

Dos días después de la carrera ya están tempranito saltando charcos, subiendo montes, braceando rítmicamente, saludando a ciclistas, chocando las palmas de las manos de los colegas que se cruzan.

Dicen que pocas personas por estos tiempos son capaces de estar solos consigo mismo una hora al día. Dicen que los pescadores, los nadadores y algunos más. Dicen que la gente no soporta tanto silencio. Dicen que ellos lo disfrutan. Dicen que proyectan y hacen balances, que se arrepienten y se congratulan, se cuestionan, preparan sus días mientras corren y conversan sin miedos con ellos mismos. Dicen que el resto busca excusas para estar siempre acompañado.

Están mal de la cabeza. Yo les he visto. Algunos solo caminan... pero un día... cuando nadie les mira, se animan y trotan un poquito. En unos meses empezarán a transformarse y quedarán tan locos como ellos. Estiran, se miran, giran, respiran, suspiran y se lanzan. Aceleran, frenan y vuelven a acelerar. Me parece que quieren ganarle a la muerte. Ellos dicen que quieren ganarle a la vida.

Están completamente locos.

lunes, 7 de julio de 2008

Zapatillas anti-lesiones

Las marcas deportivas Nike, Reebok, Asics y Adidas han iniciado una batalla comercial por hacerse con la patente de un nuevo modelo de zapatillas anti-lesiones. La estabilidad de las mismas las hace apropiadas para travesías de montaña y carreras de larga distancia.

video

La modelo del vídeo hace una demostración de cómo, a pesar de intentarlo, la tecnología de estas zapatillas del futuro evita hacerse 15 esguinces en 3 segundos...

lunes, 30 de junio de 2008

¿Quién finge mejor?

Se quiere comprobar quién finge mejor, si los hombres o las mujeres, así que para comprobarlo se realiza un casting con niños y niñas que comían, sin saberlo, un yogur lleno de sal y tenían que decir 'Yogures glotone', ¡Qué ricos!'.

Aquí os cuelgo el vídeo de ambos, y a vuestra elección, decidid quién finge mejor... Yo... lo tengo claro.